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Separación Domiciliaria, Clave en la Estrategia Ambiental de la Capital

Por Naila Boleaga

CxuNews / La Ciudad de México consolida un viraje estratégico en su modelo de gestión de residuos, con una apuesta centrada en la prevención, la valorización y la corresponsabilidad ciudadana. Durante un recorrido por la Estación de Transferencia y Planta de Selección de Azcapotzalco, encabezado por Roberto Castillo, director general de la Agencia de Gestión Integral de Residuos (AGIR), delineó los avances y el alcance de una política pública que busca modificar, desde la raíz, la relación entre las personas, su entorno urbano y el medio ambiente.

“El primer paso es no generar el residuo”, afirmó Castillo, al sintetizar la filosofía que orienta esta transformación. La directriz, explicó, responde a la prioridad establecida por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, de replantear la forma en que se producen y gestionan los desechos, con el objetivo de construir una ciudad más limpia y sostenible desde su origen.

Un esquema claro para facilitar la participación

El modelo de separación domiciliaria se diseñó bajo criterios de simplicidad y accesibilidad. Los materiales reciclables —papel, cartón, envases de plástico, latas, vidrio y empaques multicapa— deben entregarse junto con los residuos no reciclables —como sanitarios, pañales, colillas, toallas femeninas y chicles— los lunes, miércoles, viernes y domingos, siempre en bolsas diferenciadas.

En tanto, los residuos orgánicos —restos de comida, poda y jardinería— se recolectan los martes, jueves y sábados. Se trata de un calendario definido que, en palabras del propio funcionario, busca que “cualquier vecina o vecino pueda cumplirlo sin complicaciones”.

Detrás de esta estrategia convergen razones ambientales y económicas. “Si está mezclada, es basura sin valor”, subrayó Castillo. En contraste, cuando los residuos se clasifican adecuadamente, pueden reincorporarse al ciclo productivo y adquirir una segunda vida.

Durante la visita, las y los asistentes constataron el fortalecimiento operativo de la planta de Azcapotzalco, que hoy recibe y procesa mil toneladas diarias. La modernización de la infraestructura permite optimizar la recuperación de materiales reciclables, incrementar la eficiencia del procesamiento y asegurar que estos insumos regresen al mercado como materia prima.

La magnitud del desafío es considerable. La capital opera con más de 2,500 camiones recolectores, cada uno con capacidad de entre cinco y seis toneladas. Enviar la totalidad de estos residuos a rellenos sanitarios sería, en palabras del director de AGIR, “tremendamente ineficiente y contaminante”.

Las plantas de selección cumplen así una función estratégica: posibilitan el aprovechamiento de materiales que, de otra forma, se perderían definitivamente, reduciendo además la presión ambiental y las emisiones asociadas a la disposición final.

“Cada tonelada separada es una tonelada menos de emisiones”, enfatizó Castillo. La suma de decisiones individuales, añadió, se traduce en beneficios colectivos: “Vivimos en una ciudad amigable con el medio ambiente”.

Este programa forma parte de la visión del gobierno capitalino para robustecer los servicios públicos desde lo cotidiano y promover un modelo urbano más sostenible, donde la participación ciudadana se convierte en un eje fundamental para la construcción de bienestar.